Seguramente habremos escuchado de alguien de nuestro entorno que haya cogido alguna bacteria en el estómago, o nosotros mismos y no sabemos cómo la hemos cogido. La bacteria más habitual es el Hellicobacter Pylori (H. Pylori).

¿Qué es el H. pylori?

Es una bacteria que vive en nuestro estómago y duodeno, y causa infecciones en el estómago. Es responsable por la más común infección bacteriana crónica en seres humanos. Se encuentra, aproximadamente en más del 50% de la población mundial y ha sido reconocido en todas la poblaciones del mundo y en individuos de todas las edades.
El Helicobacter pylori es una bacteria que posee la increíble capacidad de sobrevivir en uno de los ambientes más inhóspitos de nuestro organismo: el estómago, que presenta un medio extremamente ácido, con un pH inferior a 4. La acidez del estómago es uno de los mecanismos de defensa de nuestro organismo contra las bacterias que son ingeridas con los alimentos.

Historia del H. pylori

El Helicobacter pylori es una bacteria gramnegativa con forma de bacilo helicoidal (de esta característica morfológica deriva el nombre de la Helicobacter) que habita en el epitelio gástrico humano. La infección por H. pylori puede producir inflamación de la mucosa gástrica que puede progresar llevando a la producción de gastritis, úlcera péptica y linfoma de tejido linfoide asociado a mucosa. No obstante, los sujetos infectados pueden no llegar nunca a desarrollar algún tipo de síntoma. Esta bacteria vive exclusivamente en el estómago humano. Por su forma de espiral puede “enrollarse” literalmente por sí misma para colonizar el epitelio estomacal, además de contar con la ureasa que le permite neutralizar su entorno ácido. Y el nombre pylori viene del latín pylorus, que significa ‘guardabarrera’, y hace referencia al píloro (la apertura circular del estómago que conduce al duodeno).
Hace años antes de comprobarse la implicación de H. pylori en enfermedades estomacales, las úlceras estomacales eran tratadas con medicamentos que neutralizaban la acidez. Esto hacía muchas veces que las úlceras reaparecieran después de dejar el tratamiento. La medicación tradicional frente a la gastritis eran las sales de bismuto. Este tratamiento a menudo era efectivo, pero su efectividad disminuía con un uso prolongado, además de desconocerse el mecanismo de acción de este fármaco. Desde 2006 muchas úlceras son tratadas de forma efectiva utilizando antibióticos frente a H. pylori.
Antiguamente se creía que las úlceras estomacales y la gastritis eran causadas por estrés o comida picante, pero se descubrió que principalmente eran causadas por la colonización en el estómago por esta bacteria.
Mientras H. pylori sigue siendo la bacteria más importante conocida que habita en el estómago humano, algunas especies más del género Helicobacter han sido identificadas ahora en otros mamíferos y en algunas aves. Se ha comprobado que algunas de éstas pueden infectar a humanos. Existen especies de Helicobacter que son capaces de infectar el hígado de ciertos mamíferos, causando, por tanto, diversas enfermedades hepáticas.

¿Cómo se contagia el helicobacter pylori?

El modo de contagio del Helicobacter pylori aún no es plenamente conocido. Sabemos que la transmisión puede ocurrir de una persona contaminada a una persona sana por medio del contacto con vómitos o heces, generalmente por agua o alimentos contaminados.
Los seres humanos parecen ser el reservatorio principal de la bacteria, sin embargo, el H. pylori ya fue aislado en otros primates, ovejas y en gatos domésticos, lo cual sugiere que la transmisión de estos a los seres humanos podría ocurrir.
El agua contaminada, principalmente en los países en desarrollo, suele ser una fuente de bacterias. El H. pylori logra permanecer viable en el agua por varios días. En los países sin saneamiento básico universal, la mayoría de los niños es infectado antes de los 10 años y la presencia en la población adulta llega a ser mayor de un 80%. En los países desarrollados, como en Estados Unidos y en Europa, la contaminación en niños es poco común, no obstante la transmisión en la vida adulta es frecuente, donde más del 50% de la población se encuentra infectada. Estas discrepancias se atribuyen a una mayor higiene y al mayor uso de antibióticos en los países más ricos. De cualquier forma, en los últimos años están apareciendo cepas de H. pylori que presentan resistencia a antibióticos. En el Reino Unido hay incluso cepas resistentes a metronidazol.
Cuando un miembro de la familia se infecta con el Helicobacter pylori, el riesgo de transmisión para los hijos y conyugue es altísimo. Esta transmisión es común incluso en casas con buenas condiciones de higiene, lo que deja en duda si la transmisión ocurre siempre por vía fecal/oral. La transmisión a través de la saliva aún no está comprobada, pero puede ser encontrado en la boca, principalmente en las placas dentarias, no obstante, su concentración parece ser muy baja para que haya transmisión. Un dato que habla en contra de esta forma de transmisión es el hecho de que los dentistas no presentan mayores tasas de contaminación respecto a otros profesionales que no trabajan constantemente con saliva y placas bacterianas.
Lo que sí está claro es que la vía de transmisión sugiere una ruta gastro-oral o fecal-oral.
Para prevenir infecciones por H. pylori infección, usted debe:
– Lavarse las manos después de usar el baño y antes de comer

– Comer alimentos preparados adecuadamente

– Beber agua de fuentes limpias y seguras

Infección
La infección por H. pylori puede ser sintomática o asintomática (sin efectos visibles en el enfermo); se estima que más del 70 % de las infecciones son asintomáticas. En ausencia de un tratamiento basado en antibióticos, una infección por H. pylori persiste aparentemente durante toda la vida. El sistema inmunitario humano es incapaz de erradicarla
También podemos encontrarnos casos de personas que se han contagiado al beber agua contaminada o no purificada. Esto es muy común en excursionistas que se paran a beber en el río sin saber si realmente esa agua es potable o no.
Otro de los casos de contagio lo encontramos en las carnes o pescados poco cocinados. Cuando dejamos un alimento fuera de la nevera para cocinar, es recomendable siempre lavarlo antes para eliminar posibles riegos de contaminación. Además tendremos que cocinarlos muy bien para hacer que todas las bacterias mueran.
Modo de infección de H. pylori:
1. H. pylori penetra la capa mucosa del estómago y se adhiere a la superficie de la capa mucosa epitelial gástrica.
2. Produce amoníaco a partir de la urea, para neutralizar el ácido gástrico.
3. Migración y proliferación de H. pylori al foco de infección.
4. Se desarrolla la ulceración gástrica con destrucción de la mucosa, inflamación y muerte de las células mucosas.
Diagnóstico
Existen diferentes métodos para diagnosticar una infección de H. pylori.
– Analítica de sangre: Detectando anticuerpos (Los anticuerpos son sustancias que el cuerpo produce para combatir sustancias nocivas e invasoras—llamados antígenos—tal como la bacteria H. pylori.)  específicos en una muestra de sangre del paciente

– Analítica de heces: Detectando anticuerpos específicos en una muestra de de heces, utilizando antígenos.

– Prueba del aliento con urea: El paciente bebe urea marcada con 14C o 13C, produciéndose posteriormente (debido al metabolismo de la bacteria) dióxido de carbono marcado, el cual es detectado en la respiración. Luego de pocos minutos, el paciente respira dentro de un recipiente, soltando dióxido de carbono. Si el átomo de carbono especial se encuentra en el aire expulsado, H. pylori está presente, pues la bacteria contiene grandes cantidades de ureasa, una sustancia química que descompone la urea en dióxido de carbono y amoniaco.

– Endoscopia: Se seda levemente al paciente. El médico pasa un endoscopio (un tubo delgado, con una luz y una cámara diminuta en su extremo) en la boca del paciente que pasa a través de la garganta al estómago y duodeno. Con este instrumento, el médico puede examinar en detalle el revestimiento del esófago, estómago y duodeno. El médico puede usar el endoscopio para tomar fotos de úlceras o para extirpar un pequeño pedazo de tejido (no más grande que el cerillo de un fósforo) para examinarlo bajo un microscopio. A este procedimiento se lo conoce como biopsia. El tejido de la biopsia se examina para ver si presenta H. pylori. Si una úlcera está sangrando, el médico puede usar un endoscopio para inyectar medicinas que ayuden a coagular la sangre o guiar una sonda térmica que queme el tejido para detener el sangrado (proceso llamado cauterización).

– Biopsia: En la cual se mide la ureasa activa en la muestra extraída (el denominado “test rápido de la ureasa”).  Otra forma de diagnosticar una infección de H. pylori es por medio de una muestra histológica o de un cultivo celular. Uno de los métodos de detección más sensibles corresponde a la PCR (reacción en cadena de la polimerasa), la cual permite también identificar genes asociados a virulencia (CagA y VacA), genes asociados a adhesión (BabA) y genes de resistencia a antibióticos (Claritromicina).

– Radiografía del tracto intestinal con Bario: Prueba esofagogastroduodenal, el paciente beberá un líquido blanco y terroso parecido al yeso llamado bario. El bario permite que el esófago, estómago, duodeno y cualquier úlcera aparezcan en una radiografía. No es necesaria la sedación para este procedimiento.

Helicobacter

 

Problemas en el diagnóstico

Ninguno de estos métodos es completamente infalible. La prueba de anticuerpos sanguíneos, por ejemplo, tiene tan sólo entre un 76 y un 84 por ciento de sensibilidad. La medicación, por otro lado, puede afectar a la actividad de la ureasa y dar falsos positivos en los métodos basados en ella.
Pruebas endoscópicas: Ventajas y Desventajas
1. Histología: Excelente sensibilidad y especificidad. – Costoso. Requiere tinciones especiales infraestructura y personal capacitado.
2. Prueba de rápida de ureasa: Barato y proporciona resultados rápidos. Especificidad excelente y muy buena sensibilidad en pacientes debidamente seleccionados. – Sensibilidad se redujo significativamente en la configuración de pos tratamiento.
3. Cultivo: Excelente especificidad. Permite la determinación de sensibilidad antibiótica. – Costoso, difícil de realizar ya que requiere tejido y crece en ambiente microaerofílico y no es ampliamente disponible. Sólo marginal sensibilidad.
4. Reacción en cadena de polimerasa (PCR): Excelente sensibilidad y especificidad. Permite la determinación de sensibilidad antibiótica. – Metodología no estandarizado a través de laboratorios y no ampliamente disponible.
Pruebas no endoscópicas: Ventajas y Desventajas
1. Anticuerpos pruebas (cuantitativos y cualitativos): Miden anticuerpos no antígeno, por lo que reporta contacto, no enfermedad actual, VNA barato, ampliamente disponible, muy bueno. – PPV dependiente de fondo prevalencia de H. pylori. No se recomienda después del tratamiento de H. Pylori.
2. Pruebas de aliento de urea (13 y 14 C): Identifica la infección activa por H. pylori, con resultados cuantitativos. Excelente PPV y VNA independientemente de la prevalencia de H. pylori. Útil antes y después del tratamiento de H. pylori, con ciertas condiciones del paciente para evitar falsos negativos.
3. Prueba del antígeno fecal: Identifica la infección activa por H. pylori. Excelentes valores positivos y negativos predictivos independientemente de la prevalencia de H. pylori. Útil antes y después del tratamiento de H. pylori. – Prueba monoclonal parece fiable antes y después del tratamiento antibiótico.
*Sensibilidad de endoscópicas y no endoscópicas, todas las pruebas que identifican la infección activa por H. pylori es reducido por el uso reciente de PPI, bismuto o antibióticos; PPI = inhibidor de la bomba de protones; PPV = valor predictivo positivo; NPV = valor predictivo negativo; UBT = test de aliento de urea.

Tratamiento

Inicialmente se utilizaba metronidazol, el cual presenta actualmente resistencia en más del 80 % de los casos. Posteriormente se trataba solo cuando se presentaba infección sintomática, en
cuyo caso se utilizaba claritromicina, amoxicilina y tetraciclina. En la actualidad la terapia triple que consiste de un inhibidor de bomba de protones (IBP) (omeprazol, lansoprazol, pantoprazol, rabeprazol y otros), más dos antibióticos: amoxicilina y claritromicina es el tratamiento de elección, cuando las resistencias a claritromicina por Helicobacter no superan el 20 %. En caso de alergia a la penicilina, puede sustituirse la amoxicilina por el metronidazol. La erradicación se consigue en el 80-84 % de los casos.
Una vez que el H. pylori es detectado en pacientes con una úlcera péptica, el procedimiento normal es erradicarla y permitir que sane la úlcera. La terapia tradicional de primera línea es entre 7 y 14 días, alargando hasta 30 días de terapia triple consistente en los antibióticos amoxicilina y claritromicina, y un inhibidor de bomba de protones como el omeprazol.
Al menos 4 semanas después del tratamiento, el médico examina al paciente mediante una prueba de aliento o de las heces para asegurarse que la infección de H. pylori fue curada. La prueba de sangre no es útil después del tratamiento, ya que la sangre del paciente puede dar un resultado positivo para H. pylori incluso después de que la bacteria fue eliminada.
Se ha encontrado que cada vez más individuos infectados tienen bacterias resistentes a los antibióticos, de modo que el tratamiento inicial no resulta efectivo y se requieren rondas adicionales de terapias con antibióticos o estrategias alternativas tales como una terapia cuádruple. Para el tratamiento de las cepas de H. pylori resistentes a la claritromicina se utiliza levofloxacino como parte de la terapia.
Se ha creído que, en ausencia de tratamiento, una vez que una infección de H. pylori se ha establecido en su nicho gástrico, persistirá de por vida. Sin embargo, en la gente anciana es posible que la infección pueda desaparecer conforme la mucosa estomacal se vuelva cada vez más atrófica e inhóspita para la colonización. La proporción de infecciones agudas que persisten no es conocida, pero varios estudios que siguieron la historia natural en diversas poblaciones han informado de la eliminación espontánea aparente.

¿Cómo se trata la úlcera péptica causada por H. pylori?

Las úlceras pépticas por H. pylori se tratan con medicamentos para eliminar la bacteria, disminuir la secreción de ácido gástrico, y proteger el revestimiento del estómago y duodeno.
Los medicamentos que reducen el ácido estomacal comprenden los inhibidores de la bomba de protones (IBP por sus siglas) y los antagonistas de los receptores de histamina (antihistamínicos H2). Estas medicinas reductoras de ácido gástrico ayudan a disminuir el dolor ulceroso después de algunas semanas y favorecen la curación de la úlcera. Los antihistamínicos H2 y los IBP actúan de diferentes maneras:
Los IBP suprimen la producción de ácido al interrumpir el mecanismo que bombea ácido hacia el estómago.
Los antihistamínicos H2 bloquean la histamina, sustancia que estimula la secreción de ácido gástrico.
Aunque los IBP no pueden eliminar la bacteria H. pylori, los estudios señalan que sí ayudan en combatir la infección de H. pylori. Los estudios también indican que luego de cuatro semanas de tratamiento, los pacientes que toman IBP sienten alivio del dolor en menos tiempo y presentan una mayor tasa de curación que aquellos que toman antihistamínicos H2.
El subsalicilato de bismuto (Pepto-Bismol), recubre las úlceras, protegiéndolas del ácido estomacal. Aunque el subsalicilato de bismuto puede eliminar a H. pylori, se usa con y no en vez de antibióticos en algunos regímenes de tratamiento.
sigue infectado con H. pylori, porque la terapia triple no eliminó la bacteria

Tanto la terapia triple con los antibióticos, como la cuádruple que incluye también el bismuto, pueden causar efectos secundarios como:
– Náuseas

– Malestar estomacal

– Diarrea

– Dolor de cabeza

– Sabor metálico en la boca

– Lengua oscura o heces negras

– Enrojecimiento al beber alcohol

– Sensibilidad al sol
Los pacientes deben hablar con su médico sobre cualquier efecto secundario molesto; el médico podría recetar otras medicinas para eliminar la bacteria y curar la úlcera.
Aunque los antibióticos pueden curar entre 80 por ciento y 90 por ciento de las úlceras causadas por H. pylori, eliminar la bacteria puede ser complicado. Los pacientes deben tomar todas las medicinas tal como fueron recetadas, inclusive después de que el dolor de la úlcera péptica haya desaparecido.
Si la infección persiste, las úlceras pueden repetirse o, con menos frecuencia, se puede desarrollar cáncer del estómago. De este modo, algunos pacientes necesitan más de una ronda de medicinas para eliminar la bacteria H. pylori. La terapia cuádruple de bismuto es uno de varios tratamientos que se usan cuando el tratamiento inicial no da resultado—una estrategia denominada terapia de “rescate” o terapia de “salvamento”. Durante la segunda ronda de medicinas, el médico receta antibióticos diferentes a los usados en la primera ronda. Sin embargo, la amoxicilina, se puede usar nuevamente para tratar la infección de H. pylori ya que la resistencia a este antibiótico es poco común.

¿Pueden los antiácidos o la leche ayudar a curar una úlcera péptica?

Un antiácido puede hacer que el dolor de la úlcera desaparezca temporalmente, pero no eliminará a H. pylori. Las personas que están siendo tratadas para una úlcera H. pylori deben consultar al médico antes de tomar antiácidos. Algunos antibióticos que se emplean para eliminar a H. pylori pueden no actuar de manera eficaz si se los combina con un antiácido.
Las personas solían pensar que beber leche ayudaba a sanar las úlceras pépticas. Los médicos saben hoy en día, que, aunque la leche puede ayudar a sentir un breve alivio de la úlcera, también aumenta el ácido estomacal que podría empeorar la úlcera. Los pacientes deben hablar con su médico sobre tomar leche mientras la úlcera se está curando.

 

 

Enfermedades causadas por el helicobacter pylori

Como ya se ha dicho en este artículo, el Helicobacter pylori suele alojarse en la pared del estómago, justo debajo de la capa protectora de moco. Esa capa es esencial para la protección del estómago, impidiendo que el ácido clorhídrico agreda a su mucosa. El problema es que el H. pylori produce una serie de enzimas, algunas de ellas directamente irritantes para las células del estómago, otras activas contra la capa de moco, haciéndola más débil, dejando la pared del estómago desprotegida contra el contenido ácido. Estas acciones provocan inflamación de la mucosa del estómago, lo cual lleva a la gastritis y, en algunos casos, a la formación de úlcera péptica y hasta de tumores.
En resumen, la presencia del Helicobacter pylori causa lesión en el estómago y en el duodeno, estando así asociado a un mayor riesgo de:
– Gastritis.

– Duodenitis (inflamación del duodeno).

– Úlcera de duodeno.

– Úlcera de estómago.

– Cáncer de estómago.

– Linfoma de estómago.
Síntomas del Helicobacter pylori
La gran mayoría de los pacientes contaminados por el Helicobacter pylori no presenta ningún tipo de síntoma o complicación. Existen cepas de la bacteria más agresivas y cepas más indolentes, lo cual explica, en parte, la ocurrencia de síntomas apenas en pocas personas contaminadas. Es importante destacar que el Helicobacter pylori en sí no causa síntomas. Los pacientes contaminados con H. pylori que presentan quejas lo hacen por la presencia de gastritis o úlceras pépticas provocadas por la bacteria. En estos casos, los síntomas más comunes son:
– Dolor o incomodidad, generalmente como quemazón en la parte superior del abdomen.

– Sensación de hinchazón del estómago.

– Dolor abdominal más agudo con el estómago vacío

– Saciedad rápida del hambre, generalmente después de comer tan sólo una pequeña cantidad de alimento.

– Eructos frecuentes

– Hinchazón

– Adelgazamiento involuntario

– Náuseas
En el caso de úlceras, las siguientes señales y síntomas también son comunes:
– Náuseas o vómitos.

– Heces oscuras

– Dolor abdominal intenso o persistente

– Anemia.
– Vómitos con sangre o de color negro, o vómitos con la apariencia de granos de café

– Parientes de primer grado de pacientes con cáncer gástrico.

– Pacientes en terapia de largo plazo con antiinflamatorios, que tienen sangrado gastrointestinal y/o úlcera péptica.
Estos síntomas de “alarma” pueden ser señales de un problema grave, tal como:
– Hemorragia: Cuando el ácido o la úlcera péptica rompe un vaso sanguíneo

– Perforación: Cuando la úlcera péptica perfora totalmente la pared del estómago o el duodeno

– Obstrucción: Cuando la úlcera péptica bloquea el trayecto de los alimentos tratando de salir del estómago
Si el paciente no presenta gastritis ni úlceras, la simple presencia de H. pylori no puede ser responsabilizada por síntomas como dolores estomacales. A manera de ejemplo, varios estudios muestran que sólo 1 de cada 14 pacientes con quejas de quemazón estomacal, sin gastritis o úlcera documentadas en la endoscopia, presentan mejoría con el tratamiento para el H. pylori.
El H. pylori también parece ser responsable por la aparición de aftas recurrentes en algunos pacientes, pero esta asociación aún no está comprobada.
No obstante, en los pacientes que se quejan de dolores estomacales, la endoscopia es importante para evaluar el estado del estómago, sirviendo también para el diagnóstico de gastritis, úlceras o tumores. Por eso, muchos de los diagnósticos de Helicobacter pylori todavía se realizan por medio de la endoscopia digestiva, a través de la biopsia y del test de ureasa. Los exámenes no invasivos acaban siendo más utilizados después del tratamiento, a fin de confirmar la eliminación de la bacteria.
Los pacientes con menos de 50 años que presentan quejas de quemazón estomacal, sin señales que puedan indicar un tumor o úlceras activas (sangrado, anemia, saciedad precoz, pérdida de peso inexplicada, vómitos recurrentes, historial familiar de cáncer gastrointestinal…) pueden ser sometidos a un examen no invasivo, con miras a un tratamiento en caso de que sean positivos para el H. pylori. La endoscopia es indicada sólo si no hay mejoría de los síntomas con el tratamiento.
Helicobacter pylori y cáncer de estómago
Sabemos que la mayoría de la población se encuentra colonizada por el H. pylori, no obstante, apenas una pequeñísima parte desarrolla cáncer de estómago. Podemos concluir que el H. pylori aumenta el riesgo de cáncer, pero no es el único factor. Sólo los pacientes con antecedentes familiares de cáncer gástrico deben preocuparse con la presencia asintomática del H. pylori. En estos casos, incluso si el paciente no presenta ningún síntoma, se indica la investigación de la bacteria y el tratamiento a fin de erradicarla.
El Helicobacter pylori está relacionado con el surgimiento de un tipo específico de linfoma del estómago, llamado de MALT (linfoma del tejidos linfoides asociado a mucosa). La relación es
tan estrecha que el tratamiento de este tumor se lleva a cabo con antibióticos y la erradicación de la bacteria lleva a la cura de esta neoplasia.
Mecanismos de acción
Se investigan dos mecanismos relacionados con esta supuesta capacidad de H. pylori de producir cáncer. El primero involucra la posibilidad de generar radicales libres, asociada a una infección de H. pylori, la cual produciría un aumento en la tasa de mutación de la célula huésped. El segundo mecanismo ha sido llamado ruta perigenética25 e involucra la trasformación del fenotipo de la célula huésped por medio de alteraciones en proteínas celulares tales como las proteínas de adhesión. Se ha propuesto la posibilidad de que H. pylori induzca inflamación y niveles localmente altos de TNF-alfa o interleucina 6. De acuerdo con el mecanismo perigenético propuesto, las moléculas señalizadoras de inflamación, tales como TNF-alfa, podrían alterar la capacidad de adhesión de las células epiteliales del estómago y conducir a la dispersión y migración de estas células epiteliales mutadas, sin necesidad de alteraciones adicionales en genes supresores de tumores (como, por ejemplo, los genes que codifican para proteínas de adhesión celular).
Alimentos con ligeros efectos antibióticos:
– Regaliz

La raíz del regaliz desde hace cientos de años se ha utilizado por sus propiedades curativas y beneficiosas para el organismo. Para ayudar a combatir esta bacteria bastará con que mordamos la raíz del regaliz o nos hagamos una infusión que la incluya, debiendo de tomarla al menos tres veces al día, sobre todo antes de las comidas.

– Brócoli

La ingesta de brócoli, ya sea al natural o cocido, bebiéndonos también el caldo que produzca nos ayudará a eliminar el Helicobacter.
También puede optar por la raíz del jengibre, también con unas propiedades a nivel digestivo muy poderosas.

– Bebida alcalinizante

Para conseguir ayudar a complementar el tratamiento de la Helicobacter pylori de nuestro organismo, podemos tomarnos una bebida que por su alta alcalinidad va a conseguir eliminarla de nuestro estómago.
Para preparar esta bebida necesitaremos un apio, una zanahoria y una patata. Pelaremos estas verduras y las lavaremos muy bien, para luego batirlo todo a conciencia con un poco de agua para que no se haga muy espeso. Esta bebida la tendremos que tomar antes de cada comida.

 

¿Se puede prevenir la infección H. pylori?

Nadie sabe con certeza cómo se propaga H. pylori, de manera que es complicada la prevención. Los investigadores están tratando de obtener una vacuna para prevenir—e inclusive curar—la infección de H. pylori. Para ayudar a prevenir la infección, los médicos
recomiendan a las personas a lavarse las manos con agua y jabón después de usar el baño y antes de comer.
– Comer alimentos que hayan sido bien lavados y cocinados adecuadamente.
Beber agua de una fuente sana y limpia.
Pronóstico
En personas que no han sido tratadas con antibióticos, se estima que la probabilidad de recurrencia de la úlcera gastroduodenal causada por una infección con H. pylori es mayor del 50% en el periodo de 1 año. Este porcentaje disminuye a menos del 10% en personas que sí han sido tratadas con antibióticos. Además, el tratamiento de la infección por H. pylori puede curar las úlceras que se han resistido a tratamiento previos.
Puntos para recordar
Una úlcera péptica es una llaga en el revestimiento del estómago o el duodeno.
La mayoría de úlceras pépticas son causadas por H. pylori. Otra causa común es el uso de los AINE, tal como la aspirina y el ibuprofeno.
Ni el estrés ni la comida picante causan úlceras. Sin embargo, fumar y tomar bebidas alcohólicas puede empeorar las úlceras y evitar que sanen.
El malestar abdominal de las úlceras pépticas:
– Es un dolor sordo o ardiente.
– Se presenta cuando el estómago está vacío—entre las comidas o en la noche.
– Se puede aliviar brevemente al ingerir comida, en el caso de las úlceras duodenales, o al tomar antiácidos, en ambos tipos de úlceras pépticas.
– Puede durar de minutos a horas.
– Va y viene por varios días o semanas.
Una combinación de antibióticos con medicinas que reducen el ácido es el tratamiento más eficaz para las úlceras pépticas producidas por H. pylori.
Es necesario hacerse exámenes médicos después del tratamiento para asegurarse de que la infección de H. pylori desapareció.
Para ayudar a prevenir la infección de H. pylori, las personas deben:
– lavarse las manos después de usar el baño y antes de comer
– comer alimentos que hayan sido preparados adecuadamente
– beber agua de una fuente sana y limpia
Quienes solo tienen acidez gástrica y reflujo ácido tienen menos probabilidades de recibir todos los beneficios de la medicación.
Por otro lado, hay que destacar que esta no funciona en todos los pacientes infectados.
Inhibidores de la bomba de protones, tales como omeprazol, lansoprazol o esomeprazol.
Subsalicilato de bismuto (Pepto-Bismol), solo en algunos casos.

¿Cómo prevenir la infección por H. Pylori?

– Lavar la ensalada

– Mantener los ambientes limpios y libres de gérmenes disminuye el riesgo de contraer la bacteria H. pylori.

– Sumado a esto, se debe tener mucho cuidado con la manipulación de los alimentos, tanto en su estado crudo como cocidos.

– Evitar el estrés, la ansiedad y los factores que debilitan las defensas también es clave para prevenirla.
Sin causar revuelo, pero en ocasiones, conociendo la multitud de bacterias y parásitos con los que convivimos, no es de extrañar que gran parte de la población vaya a sufrir algún tipo de contagio de algún microorganismo. Como siempre se nos ha enseñado, debemos extremar las medidas de higiene, en función del ambiente donde nos movamos. No obstante, puede ocurrir el caso que por más que mantengamos estos protocolos, nos convirtamos en el huésped de alguno de ellos, y tal vez, sin llegar a saberlo. Si notamos síntomas poco frecuentes, o malestar que antes no, la mejor opción es consultar con nuestro médico y comprobar que todo vaya correctamente.