En éstos días se está hablando bastante de esta infección bacteriana porque se han dado varios casos de éste brote detectado en Cataluña (la mayoria de los casos, en colegios) y por ello ha provocado una aumento de búsquedas de información en torno a esta infección que, aunque es leve, es contagiosa.

Introducción

El impétigo es una infección bacteriana de la piel causada, generalmente por las bacterias Streptcoccus pyogenes (estreptococos) o Staphylococcus aureus (estafilococos) o ambas. Es más común en los niños entre dos y seis años, aunque también puede darse en los adultos. Suele comenzar cuando las bacterias entran por una grieta de la piel, como una cortadura, rasguño, quemadura solar, pieles atópicas o picadura de un insecto. Se trata de una bacteria que tenemos en la piel y que cuando hay heridas puede penetrar en la piel provocando la infección.
Produce ampollas o úlceras en cualquier parte del cuerpo, aunque por lo general se observan alrededor de la nariz o la boca. Y luego más comúnmente se dan en cuello, manos, pies y zona del pañal. Las ampollas revientan y producen costras color miel.
Por suerte es una enfermedad leve que con tratamiento con antibióticos desaparece. La infección se puede confundir fácilmente con un herpes, o incluso una varicela. Síntomas
Las áreas infectadas muestran enrojecimiento, hinchazón y vesículas o ampollas, que van llenándose de pus, al cabo de unos días se abren y se rompen con facilidad, liberando su contenido, que al secarse origina una costra gruesa de color miel. Con frecuencia pican, pero rascarse puede expandir las llagas.
Lo normal es que empiece como pequeñas zona enrojecidas e inflamadas de la piel que luego se convierten en pequeñas vesículas a lo largo de la piel. Suelen ser pequeñas y agruparse por zonas. No dejan cicatriz, pero pueden causar trastornos de la pigmentación que llegan a persistir meses.
No suele presentar fiebre y, además, los pacientes suelen tener buen estado general. Contagio El impétigo puede contagiarse por contacto con las lesiones o la secreción nasal de una persona infectada.
Estas bacterias se propagan mediante contacto directo con el moco de la nariz, la garganta de las personas infectadas o mediante contacto con las heridas o lesiones de la piel. Las personas enfermas, como las que tienen infección de garganta o infecciones cutáneas, son más
susceptibles de propagar la infección. Las personas que son portadoras de las bacterias no tienen síntomas y son mucho menos contagiosas.
Se contagia por contacto directo, es decir, piel con piel, aunque también puede contagiarse si usamos toallas o ropa que ha tenido contacto con la piel infectada. Lo ideal es que no se compartan toallas ni ropa que haya usado la persona afectada. En los niños se aconseja que no acudan al colegio hasta que no se haya producido el control de las lesiones, para evitar el contacto con otros niños y evitar la cadena de contagio.

 

¿Quiénes contraen impétigo?

Comúnmente, los más afectados son los niños y los adultos jóvenes. En los adultos, el impétigo puede ser el resultado de otros problemas cutáneos o aparecer después de una infección del aparato respiratorio superior. Esta enfermedad es más común durante los meses húmedos y calurosos del verano.
Como cualquier otra infección, los pacientes con dermatitis atópica o con enfermedades que supongan alteraciones del sistema inmune: diabetes, tratamientos inmunosupresores, inmunodeficiencias, quimioterapia, etc., están más predispuestos a presentar esta infección. Los pacientes con dermatitis atópica, al no representar suficiente protección a nivel de la barrera cutánea, unido con la exposición a mayor humedad y cloro en piscinas, que suele empeorar el estado de la piel, son mucho más propensos a presentar este tipo de infecciones que los pacientes no atópicos. Además, proporcionalmente, los pacientes atópicos tienen un mayor número de colonias de S. Aureus habitando en la superficie de su piel y mucosas de forma natural, por lo que el riesgo de infección por este patógeno es mayor.

Prevención

Para prevenir el contagio del impétigo es importante tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
– Llevar una limpieza rigurosa de la piel para evitar futuras infecciones, sobre todo el lavado de manos con agua y jabón.

– Evitar compartir toallas, ropa, cuchillas u otros productos de aseo personal.

– No efectuar contacto con las heridas que supuren.

– Tener un procedimiento estricto de higiene cuando establece contacto con la piel infectada.

– Tener una correcta hidratación de la piel, para que se active la función barrera.

– En caso de tenerse que lavar las manos y no tener agua y jabón tener a mano siempre una botella de gel desinfectante.

– Siempre utilizar pañuelos de papel para sonarse la nariz.

– Ducharse diariamente.

– Mantener las uñas cortas y limpias.

– Lavado de ropa que haya estado en contacto con las lesiones del impétigo con agua caliente y jabón.

– Tratar de no reventarse las alteraciones que se presenten en la piel.

– Utilizar toallas desechables.

Diagnóstico diferencial Existen varias enfermedades cuya presentación clínica puede confundirse con el impétigo:
– Dermatitis atópica.

– Dermatitis de contacto.

– Candidiasis.

– Dermatofitosis.

– Lupus discoide.

– Ectima.

– Herpes simple.

– Picadura de insecto.

– Pénfigo foliáceo.

– Escabiosis.

– Síndrome de Sweet.

– Varicela.

 

 

 

Tratamiento

Las medidas higiénicas son extremadamente importantes a la hora de establecer el tratamiento adecuado. Mientras la infección se esté curando, lave la piel con delicadeza, usando gasa limpia y jabón antiséptico todos los días. Ponga en remojo, en agua tibia con jabón, cualquier área de la piel cubierta por costras, a fin de ayudar a eliminar capas de costra (no es necesario quitar la costra por completo).
Para impedir que el impétigo se extienda a otras partes del cuerpo, es posible que el médico le recomiende cubrir las áreas de piel infectadas con gasa y esparadrapo o con un apósito. Mantenga las uñas de las manos cortas y limpias para evitar el rascarse, ya que sino podría empeorar la infección. El impétigo se trata normalmente con el uso de antibióticos y de cremas emolientes, que ayudan al mantenimiento de la barrera cutánea.
En el caso de que se trate con crema o ungüento antibiótico: Te lo tienes que aplicar directamente en las llagas. Es posible que primero necesites humedecer la zona afectada con agua tibia o utilizar compresas húmedas para ayudar a eliminar las costras a fin de que el antibiótico pueda penetrar la piel. Cuando afecta solo un área reducida de la piel (sobre todo, si se trata de la forma no ampollosa), el impétigo se trata con una pomada antibiótica durante 5 días.
Si la infección se ha extendido a otras partes del cuerpo, tienes varias llagas o si la pomada no está surtiendo efecto, es posible que el médico recete un antibiótico en forma de jarabe o de pastilla, que se debe tomar de 7 a 10 días.
El tratamiento de las personas infectadas con un antibiótico en unas 24 horas o un poco más, elimina por lo general su capacidad de propagar la bacteria. Es importante completar el tratamiento completo de antibióticos tal como lo ha prescrito el médico.
Es fundamental realizar el tratamiento recetado por su especialista para acabar con la infección y con ello impedir que la batería siga progresando en la superficie cutánea y evitar así consecuencias más severas. Además, es importante, sobre todo en el caso de los pacientes atópicos, realizar una hidratación correcta diaria para mejorar la función barrera cutánea y evitar con ello futuras infecciones, así como aplicar medidas correctas de fotoprotección para evitar que pueden quedar zonas con «manchas» pigmentadas en las zonas con infección.
El impétigo tendrá que ser tratado porque si no se trata, puede originar diversas complicaciones, como, por ejemplo, nefritis debido a reacciones inmunes del organismo tras la infección por esta bacteria. Así que los pacientes con problemas de riñón o con dermatitis atópica tienen un riesgo más alto.

Tipos

– Impétigo no ampolloso: Suele estar causado con mayor frecuencia por la bacteria estreptococo. Tiene lugar una erosión de la piel. Comienza con una mácula o pápula enrojecida que se convierte rápidamente en una vesícula. La vesícula se rompe fácilmente por la erosión y su contenido se seca dando lugar a una costra característica coloreada como la miel, la cual suele producir prurito. A partir de la primera lesión puede extenderse mediante autoinoculación. El impétigo no bulloso afecta principalmente la cara y la zona expuesta de las extremidades. Aun cuando no reciba tratamiento, esta variante de la enfermedad se resuelve sin dejar cicatriz en algunas semanas.

– Impétigo ampolloso: Este tipo de impétigo es causado en la mayoría de los casos por estafilococos. Éste consiste en la aparición de ampollas en la piel. Afecta principalmente a los bebes recién nacidos, pero también se ve en otras edades. Es producido por el S. aureus productor de toxinas, siendo una variante localizada del síndrome de piel escaldada. Las vesículas superficiales aumentan rápidamente de tamaño, formando bullas flácidas con márgenes bien definidos y sin eritema circundante. Cuando la bulla se rompe, quedan costras amarillas rezumantes.

– Impétigo tipo ectima (con úlceras): El ectima se caracteriza por úlceras pequeñas y superficiales que se extienden a capas profundas de la piel y la destruyen; a menudo contienen pus. La costra que cubre las úlceras es más gruesa que la causada por el impétigo y es de color marrón-negruzco. La zona que rodea las úlceras es de color rojo con tonos morados y está hinchada. Las personas adultas, las diabéticas o aquellas con un sistema inmunitario debilitado son más propensas a tener ectimas.

Causas

– Su prevalencia es mayor en países tropicales y subtropicales, y durante los meses de verano en otros países.

– Impétigo se asocia con una higiene deficiente y suele coexistir con la escabiosi.

– Además, tiene una mayor incidencia en verano y situaciones con malas condiciones de higiene, ya que la piel queda más expuesta.

¿Se puede prevenir?

Mantener la piel bien limpia puede ayudar a prevenir el impétigo. Los niños deben lavarse las manos bien y con frecuencia, así como darse baños o duchas con regularidad. Hay que prestar atención a las heridas en la piel (cortes, rasguños, picaduras de insectos, etc.), las áreas con eccema y las erupciones. Mantenga esas zonas limpias y cubiertas.
Para evitar su aparición inicial, es importante mantener un cuidado adecuado de la piel con limpieza frecuente, especialmente en los casos de niños que tengan factores que los
predispongan como la dermatitis atópica, pues las de rascado pueden facilitar la entrada de estas bacterias en la piel.
Los casos se dan más frecuencia en el otoño y el invierno, pero pueden aparecer en otras épocas del año.
Cómo controlar y prevenir el impétigo
En caso de que no se trate con frecuencia se desvanece por sí solo en unos días o semanas. La clave es mantener limpia la zona infectada lavándola con agua y jabón, y no rascarse. La desventaja de dejar el impétigo sin tratar es que algunas personas pueden presentar más lesiones, las cuales se propagan a otras partes del cuerpo. También que se puede infectar a los demás.
Factores de riesgo
Los factores que aumentan el riesgo de tener impétigo incluyen los siguientes:
Condiciones de aglomeración como en el colegio, por eso fácilmente en las escuelas y las guarderías es más contagioso.
Tiempo caluroso y húmedo. Las infecciones por impétigo son más frecuentes en verano.
Determinados deportes. Participar en deportes que impliquen un contacto piel a piel, como el fútbol o la lucha libre, aumenta el riesgo de contagiarse.
Piel lastimada, las bacterias que causan el impétigo generalmente ingresan en la piel a través de pequeñas heridas en ella, picaduras de insectos o erupciones cutáneas.