A parte de estos síntomas también existen mucho otros relacionados con:

  • Trastornos gastrointestinales: Intestino irritable o hernia de hiato.
  • Trastornos muscoesqueléticos: Síndrome del túnel carpiano.
  • Metabólicos: Hipotiroidismo.
  • Autonómicos: Mareos, vértigos, hipotensión, etc.

Estos síntomas pueden provocar que a menudo la fibromialgia se confunda con la polimialgia reumática, una patología que se caracteriza por dolor con impotencia funcional y rigidez. No obstante, a diferencia de la fibromialgia, la polimialgia reumática es una enfermedad inflamatoria que produce alteraciones en los análisis de sangre y tiene pruebas diagnósticas y tratamientos específicos.

¿A qué se debe esta enfermedad?

Aunque sus causas son desconocidas y no se ha detectado ninguna alteración orgánica, los síntomas de la enfermedad se atribuyen por una alteración de determinados neurotransmisores del sistema nervioso. Cuando se produce el desequilibrio de los neurotransmisores se puede producir una serie de alteraciones que podrían explicar los síntomas de la patología. Así, el dolor generalizado se produce como consecuencia de una alteración en las vías de modulación del dolor. Por estas causas, el dolor generalizado que expresan la mayoría de los pacientes, se origina porque en ellos hay una percepción anómala de los estímulos sensoriales y, por tanto, interpretan la presión, el calor, la vibración o cualquier otro estímulo como doloroso.
Con ello la disminución de las sustancias que regulan el dolor, especialmente la serotonina, produciendo un trastorno en la percepción, transmisión y modulación del estímulo doloroso, bajando así el umbral de percepción del mismo. De tal manera, los mecanismos de regulación del dolor quedarían alterados al añadirse factores como el estrés, cansancio y alteraciones del sueño.

¿Qué prevención tiene?

Dado que sólo se sospechan las posibles causas que originan la enfermedad, en la actualidad no existen medidas preventivas para mitigar su aparición.
Una persona aquejada por fibromialgia tarda bastante tiempo en recibir un diagnóstico adecuado sobre la razón de todos los síntomas que presenta.
Es muy común pasar por todo un circuito de médicos y especialistas hasta que un profesional acierta por fin en el diagnóstico. Algo habitual es, por ejemplo, hablar de enfermedades reumáticas o artríticas. Sin embargo, esta enfermedad tiene una dimensionalidad mucho más amplia.
De hecho, la neurología ya nos revela que estamos no ante una dolencia reumática sino a un problema del sistema sensorial y originada en el sistema nervioso central.
Por ello, siempre vale la pena estar atentos a estos síntomas, los cuales, en caso de ser
persistentes y de combinarse con otros problemas, nos convencerán de la necesidad de
consultar con un buen especialista.

Tratamiento

En la actualidad no se dispone de un tratamiento que cure al 100% la fibromialgia, sin embargo lo que buscan los especialistas es aliviar los síntomas y la adaptación del paciente mediante distintos programas especiales. La mayoría de veces se suele recomendar los antiinflamatorios y analgésicos, además de los reguladores del sueño y las terapias conductuales-cognitivas. El objetivo del tratamiento es mejorar el dolor, los espasmos musculares, la calidad del sueño, la fatiga y depresión, así hacer más llevadero el día a día de la persona. Sobre el tratamiento los profesionales médicos frecuentemente tienen sus propias
preferencias con respecto a ello. El tratamiento exitoso de la FM puede implicar la combinación de una variedad de profesionales de salud (médico, fisioterapeuta, psicólogo…), los pacientes generalmente se benefician de un acercamiento al tratamiento de la enfermedad coordinado y en equipos.

De la misma manera que las manifestaciones de la fibromialgia varían de paciente a paciente, así también varían las formas de tratamiento que tienen éxito. Lo que sirve para un paciente puede ser que no sirva para otro…