Las cicatrices, fruto de intervenciones quirúrgicas invasivas en edad infantil, son una fuente frecuente de problemas psicológicos en la adolescencia y la edad adulta. Muchos afectados, especialmente las mujeres, sienten inseguridad, pudor para desnudarse y miedo al rechazo por esta causa. Por eso es muy importante hacer un esfuerzo de concienciación de los niños para que acepten sus cicatrices y no se consideren desfigurados por ellas.
La cicatrización en un proceso natural de nuestro organismo para volver a unir tejidos, que se produce en tres fases:
– Fase inflamatoria, que comienza tras la sutura y consiste en el aumento de la vascularización y la llegada de las plaquetas, que forman un tapón y una costra superficial, comúnmente llamada postilla.

– Fase proliferativa, en la que se acumula colágeno y tejido fibroso, comenzando así a formarse la regeneración y tensión de los bordes de la herida.

– Fase de Remodelación, que comienza aproximadamente al mes y puede prolongarse un año o más, en la que se produce la reabsorción del colágeno, manteniéndose sólo las fibras a ras de la herida.

Si el proceso de cicatrización se completa de forma correcta, la cicatriz será una línea blanca, flexible e indolora, pudiendo llegar a ser casi imperceptible. Sin embargo, la evolución de este proceso depende de muchos factores, como la edad del paciente (mejor cuanto más joven), la localización de la herida (central y vertical en el pecho o lateral horizontal, en el costado), el color de la piel (mejor evolución en razas de piel clara) y otros factores genéticos, la posible infección de la herida, etc.
Una conjunción adversa de estos factores puede dar lugar a cicatrices patológicas poco estéticas.
su elección por parte del cirujano no es arbitraria, sino que depende de la patología y de la técnica a realizar. Por lo general, los cirujanos son muy conscientes de los problemas psicológicos derivados de las cicatrices e intentan hacer la menor raja posible y visible.
Tratamiento de las cicatrices postquirúrgicas
El tratamiento debe comenzar incluso antes de la operación: Es lo que se llama tratamiento preventivo. Consiste en preparar la piel del para afrontar el proceso de cicatrización en las mejores condiciones de hidratación posibles. Se consigue fácilmente aplicando aceite de rosa de mosqueta, con un alto contenido en ácidos grasos esenciales y vitamina C, o gel de aloe vera durante las semanas previas a la intervención.
Cuidado inicial de las cicatrices quirúrgicas
Hay casos en los que no será necesario retirar los puntos, ya que el material con el que se sutura la herida permite su reabsorción por el propio organismo, en algunas ocasiones los puntos deben retirarse unos días después del alta hospitalaria.
Una vez en casa, con la herida cerrada, es conveniente:
– lavar con agua y jabón

– Secar muy bien

– Dejar al aire

En cualquier caso, es muy importante observar que no aparezcan síntomas de infección (edema, enrojecimiento, calor local, supuración, fiebre). En caso de duda, debe acudir a su médico para descartarla o bien tratarla adecuadamente.
Debe evitarse el rascado y la incidencia directa del sol, por que favorecen la hipertrofia.
Se ha demostrado a través de numerosos estudios que extremar los cuidados durante las primeras semanas tras la intervención se relaciona directamente con una mejora del proceso cicatricial.
5 formas de tratar una cicatriz
Se tiene la creencia popular que una cicatriz no puede mejorarse una vez que ya se ha formado, pero la realidad es otra.
Una cicatriz por muy pequeña que sea puede llegar a preocupar grandemente a una persona, de tal manera que influya en el desarrollo normal de su vida diaria.
La epitelización termina en el momento en que se desprende la costra y marca el inicio de la fase más importante, la remodelación, que puede durar hasta dos años. Con la herida ya cerrada y sin costra, puedes empezar a tratar la cicatriz.
Éstos son los 5 tratamientos que disponemos en las farmacias para tratar una cicatriz:
1-  Parches reductores de cicatrices de poliuretano microporoso. Tienen la enorme ventaja de proteger de la radiación solar sin necesidad de utilizar un fotoprotector. Funcionan también sobre cicatrices antiguas, consiguiendo su “aplanamiento”. Si tienes tendencia a cicatrizar con elevación o abultamiento de la cicatriz te irán bien,  ya que previenen y reducen la formación de cicatrices hipertróficas y  pequeños queloides. El masaje se puede realizar encima del parche sin necesidad de aplicar ningún producto.

2- Parches o láminas de silicona. Se recambian cada 24 horas. Indicados para cicatrices en zonas que no se exponen al sol, no ofrecen protección a la radiación e imposibilitan la aplicación de un fotoprotector. El masaje se realiza al cambiar un parche por otro.

3- Gel de silicona y protector solar (si la zona afectada está expuesta). Se pueden usar en combinación con los parches, haciendo un masaje con ellos en el momento de recambiar el parche (luego hay que limpiar y secar la piel para aplicar el parche). Tienen la ventaja de que en zonas visibles como la cara, escote y manos, un gel transparente es más discreto que un parche, y el inconveniente de la disciplina que exigen, aplicación cada 12 horas y protección solar constante. Los recomiendo para heridas más superficiales y para realizar masajes con ellos.  También para zonas húmedas (axilas, labios) donde la aplicación de un parche es más complicada.

4- Aceites ricos en ácidos grasos esenciales como el aceite de Argán o el aceite de rosa mosqueta. Permiten masajear la cicatriz a diario, cada vez que se aplican. Tratan, nutren y aportan flexibilidad y elasticidad a la piel.  Es ideal y conveniente utilizarlos al finalizar un tratamiento con parches. También es un tratamiento de elección cuando con el paso del tiempo la cicatriz aún se ve rosada, es útil en heridas leves y pequeñas lesiones superficiales. Su uso es muy agradable y aportan una gran sensación de

confort. No protegen del sol y es necesario aplicar fotoprotector.

5- Cremas y sprays calmantes y reparadores, con alta concentración de dexpantenol, provitamina B5 o centella asiática. Funcionan bien sobre cicatrices recientes causadas por cortes leves, rasguños sobre todo en niños y grietas. Algunos actúan sobre la fase de epitelización, como la blastoestimulina y son efectivos para acelerar la curación de heridas y grietas.

A parte de estas formas de tratar cicatrices, las cuales te las puedes aplicar tú, también se encuentran las que solo su médico puede hacerle para mejorar o corregir la cicatriz, dependiendo de su tipo de piel y la cicatriz a tratar. Algunas de ellas son:
– Reducción del tamaño de la cicatriz

Se utiliza cuando la pérdida de piel es mínima y se puede usar en cicatrices deprimidas y elevadas. Consiste en la extirpación de la cicatriz y cerrando nuevamente la herida con puntos de sutura muy finos. Siempre quedará una cicatriz, pero mucho más fina y menos notoria.