Los resfriados son infecciones leves de las vías respiratorias, causadas por virus, que concurren con mayor frecuencia en las épocas de cambio o descenso de las temperaturas. Constituyen una de las afecciones más habituales en el ser humano y uno de los motivos más frecuentes de consulta en la farmacia. Son muy contagiosos y se transmiten por contacto cercano con las personas infectadas al inicio del cuadro de los síntomas.
No existe vacunación contra el resfriado debido a la gran variedad de virus que lo pueden causar. Sin embargo, se trata de una enfermedad autorresolutiva y el tratamiento es siempre sintomático, aunque pueden aparecer sobreinfecciones bacterianas que ocasionen complicaciones.
Aceites esenciales
Los aceites esenciales son compuestos aromáticos que, además de poseer otras propiedades, ejercen una importante actividad antimicrobiana en dosis bajas, con amplio espectro de acción, seguridad terapéutica, buena tolerancia y mínimos efectos secundarios cuando se utilizan adecuadamente.
Para un uso eficaz y seguro, es preciso considerar qué es un aceite esencial y cuáles son las propiedades de cada tipo de aceite esencial, así como sus sinergias y complementariedades y sus distintas formas de uso.
Prevención y tratamiento para defenderse de las infecciones respiratorias
Los aceites esenciales como se ha mencionado, tienen en general una acción antimicrobiana, por lo que pueden utilizarse para mantener limpia la atmósfera de los ambientes cerrados. Asimismo, la acción de algunos aceites esenciales ayuda al sistema inmunitario, por ejemplo: árbol de té, mejorana, niaulí, orégano y ravintsara. Por lo que, además de su labor de prevención, pueden actuar como coadyuvante al tratamiento sintomático del resfriado. Otros aceites esenciales tienen acción descongestiva, antitusiva y expectorante.
Aceites esenciales en el tratamiento de los síntomas principales del resfriado
Los principales síntomas del resfriado son la congestión nasal, las molestias en la garganta y la tos. Los aceites esenciales con acción antiséptica pueden actuar a nivel local sobre la mucosa nasal, la garganta y los bronquios reduciendo la carga bacteriana y el riesgo de complicaciones por sobreinfección. Otros aceites esenciales tienen acción descongestiva, emoliente y calmante de la irritación de la garganta, que a menudo es el origen de la tos.
. Nariz y garganta:

– Por vía inhalatoria: los aceites esenciales de eucalipto, eucalipto radiata, eucalipto mentolado, menta, abeto balsámico, mirto QT cineol y ravinstara, entre otos, tienen propiedades descongestivas sobre la mucosa nasal y ayudan a despejar la nariz tapada. Comercialmente suelen encontrarse en combinaciones de dos o más aceites esenciales de acción antiséptica, para difusión atmosférica, en stick para inhalar, o en espráis vehiculados en una solución hipertónica. En niños, durante el embarazo y la lactancia consultar la información del producto, consultar al proveedor o, en caso de duda, evitar ya que algunos no se deben utilizar.

– Bálsamos respiratorios: eucalipto, menta, pino, gaulteria o tomillo por ejemplo son aceites esenciales que se encuentran entre los componentes de los bálsamos respiratorios para aplicar en el pecho en forma de masajes. Los que contienen mentol o eucalipto no se deben utilizar en menores de 6 años ni en personas con antecedentes de broncoespasmo o asma. Existen, no obstante, aceites esenciales como abeto negro, abeto balsámico, mejorana u olivardilla que tranquilizan y facilitan la respiración del bebé de forma segura.

– Vía oral: El aceite esencial de orégano en cápsulas o gotas (sobre miel, azúcar de caña o aceite) alivia las molestias de nariz y garganta por su acción antimicrobiana y de refuerzo del sistema inmunitario. Adultos y niños a partir de 6 años. Se recomienda precaución durante el embarazo y la lactancia.

Alivio de la irritación de garganta
Muchos aceites esenciales tienen también una acción antiinflamatoria y suavizante de la mucosa de la garganta, y pueden aliviar la irritación y las molestias. Además, algunos aceites esenciales, como el de clavo y el de menta, alivian el dolor por inhibición de su transmisión nerviosa. Las combinaciones de aceites esenciales en pastillas o caramelos para chupar unen sus propiedades a las de la saliva, cuya producción estimulan. La saliva, además de hidratar la zona orofaríngea por su contenido en lizosima, inmunoglobulinas y proteínas como la muramidasa y la lactoferrina, defiende la cavidad oral de las infecciones bacterianas.
Algunos de los aceites esenciales beneficiosos para la garganta son los siguientes: lima, hierbabuena, limón menta de campo, mejorana, orégano, canela de Ceilán, cajeput, menta piperina, árbol del té, ajedrea, niaulí, clavo, tomillo, anís estrellado, mandarina, lemongrass y eucalipto.
Alivio de la tos
Algunos aceites esenciales ingeridos se eliminan por las vías respiratorias, ejerciendo en ellas un efecto antiséptico, expectorante y antitusivo.
– Vía oral: La unión de los aceites esenciales de eucalipto radiata, eucalipto mentolado, abeto balsámico y anis estrellado, por ejemplo, además de una acción antiséptica, tienen una acción antitusiva, mucolítica y expectorante. Se suelen administrar formando parte de la formulación de jarabes para la tos. Pueden administrarse en niños a partir de los 3 años, y también durante el embarazo y la lactancia.

– Vía cutánea: Los aceites esenciales en un excipiente graso adecuado pueden ser absorbidos por vía cutánea y ejercer un efecto antitusígeno y descongestivo. Entre los aceites esenciales que pueden utilizarse de esta forma se encuentran los de eucalipto, menta piperita, menta de campo, pino silvestre, gaulteria olorosa y tomillo marroquí. Los que llevan menta o eucalipto sólo pueden utilizarse a partir de los 7 años. No deben utilizarse tampoco durante el embarazo o la lactancia, ni en personas que sufran enfermedades que puedan cursar con broncoespasmo.

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